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Brian Freeman – El verano del candidato (PDF-EPUB)

Brian Freeman – El verano del candidato (PDF-EPUB)

Brian Freeman - El verano del candidato (PDF-EPUB)

Brian Freeman – El verano del candidato (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Brian Freeman – El verano del candidato (PDF-EPUB)

Avanzó entre los naranjos con zancadas rápidas y furiosas, aplastando a su paso el lecho de frutas que perfumaba la noche con un olor cítrico y dulzón.

Las huellas de la suela de caucho de las botas quedaban impresas sobre la tierra, todavía húmeda tras la lluvia de la tarde. No hizo ningún esfuerzo por ocultar su rastro. En los próximos días, seguirían sus pasos hasta el lugar donde había aparcado la furgoneta robada. Tomarían fotografías y sacarían moldes y revisarían docenas de marcas de calzado. Le contarían al mundo que había comprado unas Herman Survivors en Wal-Mart, como miles de cazadores. Encontrarían la GMC Sierra abandonada en el aparcamiento de un Sonny’s Real Pit Bar-B-Q en Haines City y la furgoneta los llevaría hasta el garaje de un bungaló de los años cincuenta a medio kilómetro del golfo, en Indian Rocks Beach. El propietario, un pinzón de las nieves de Wisconsin que pasaba los veranos en la costa de Florida, no tendría constancia de que el vehículo hubiera desaparecido.

Nada de todo aquello revestía ninguna importancia.

Nunca lo encontrarían.

El pegajoso calor había creado una película de sudor sobre su cuerpo y le empapaba la ropa. Los hilillos de humedad invitaban a mosquitos y jejenes a darse un festín sobre su cara. Ignoró el zumbido de sus oídos y el aleteo de las polillas.

Marchó junto a las hileras de árboles que se erguían a los lados, como un soldado concentrado en su misión.

El tiempo se acababa. Debía darse prisa.

Vio el santuario en lo alto, por encima de su cabeza, coronando la colina. La torre de piedra brillaba bajo la luz de los focos. Los lugareños la distinguían desde las cenagosas tierras bajas, a kilómetros de distancia. Parecía fuera de lugar, demasiado perfecta y ornamentada para los lagartos de matorral y el musgo negro del centro de Florida, como si la hubieran arrancado de una catedral europea. El mármol rosáceo brillaba con el color del caramelo. El campanario estaba embellecido con una celosía de cerámica en la que se representaban flamencos y babuinos retozando en el Edén.

En la torre, la serpiente susurraba dulces palabras al oído de Eva sin que Adán lo supiera.

Estaba a punto de colarse en la fiesta del paraíso. Un espectro invisible. El portador de la muerte.

Mataría al hijo afortunado.

«¿Qué estás haciendo?».

Se paró en seco. El cálido viento confería vida a los naranjos. La fruta madura se balanceaba en las ramas. Miró a su espalda, pero sólo lo acompañaba la voz que sonaba en su cabeza.

«¿Qué pasa? Tengo miedo».

Se golpeó la frente con un puño enguantado para apartar los recuerdos, pero aun así no pudo evitar revivir las sensaciones. El pánico. El miedo. La oscuridad y la luz cruzaron por su mente tan rápido que apenas podía percibirlas. Un escalofrío le recorría el cuerpo, un golpe en el pecho. Y sangre, mucha sangre, acumulándose y desbordándose como un lago carmesí bajo la luz de la luna.

«¿Por qué hay tanta sangre?».

Permaneció inmóvil y esperó a que la vocecilla desapareciera. Había demasiado en juego para obsesionarse con hechos que no podía cambiar. En aquel momento, no podía permitirse el lujo de sucumbir a las emociones. La única a la que podía abrir la puerta de su corazón era el odio. Si conseguía canalizarlo, saborear su amargura, podría hacer lo que había ido a hacer.

El naranjal terminaba en una cuesta que llevaba al santuario en lo alto de la colina, la más alta en un territorio eminentemente llano. Ascendió abriéndose paso a través de la alta hierba que lo rodeaba. Los insectos, que se arremolinaban en torno a él como una nube punzante, se habían vuelto insaciables y empezó a aplastarlos. Su chiflido resultaba ensordecedor. Las lagartijas, sorprendidas por la luz de la linterna, se escurrían por el camino frente a él. Se sentía como si estuviera marchando por una selva tropical virgen, bajo un aire espeso y húmedo que le oprimía el pecho.

Cinco minutos después, ya en lo alto de la colina, salió a un campo de césped bellamente cuidado donde se celebraba una fiesta. Vio el titileo de las antorchas, que perfilaba la silueta de la multitud congregada sobre la hierba. De aquella reunión de gente acomodada se elevaba un borboteo de ruidos humanos: risas, voces estruendosas, el tintineo de las copas de vino. Un centenar de personas, tal vez más.

El sonido metálico del carrillón dentro de la torre se extendía por la cima. La melodía le resultaba familiar…

Título: El verano del candidato (PDF-EPUB)
Autores: Brian Freeman
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.9 MB
Formato: PDF-EPUB

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Brian Freeman - El verano del candidato (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Brian Freeman - El verano del candidato (PDF-EPUB) Avanzó entre los naranjos con zancadas rápidas y furiosas, aplastando a su paso el lecho de frutas que perfumaba la noche con un olor cítrico y dulzón. Las huellas de la suela de caucho de las botas quedaban impresas sobre la tierra, todavía húmeda tras la lluvia de la tarde. No hizo ningún esfuerzo por ocultar su rastro. En los próximos días, seguirían sus pasos hasta el lugar donde…

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