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Anónimo – 1876. La Restauración De La Monarquía (PDF)

Anónimo – 1876. La Restauración De La Monarquía (PDF)

Anónimo - 1876. La Restauración De La Monarquía (PDF)

Anónimo – 1876. La Restauración De La Monarquía (PDF)

Introduccion del Libro Anónimo – 1876. La Restauración De La Monarquía (PDF)

El 31 de diciembre de 1875, Antonio Cánovas del Castillo firmó un decreto por el que se convocaban elecciones para el 20 de enero de 1876. Estas nuevas Cortes, con una amplia mayoría canovista, fueron las que, el 30 de junio de 1876, aprobaron la nueva Constitución, que sería sancionada por Alfonso XII “en unión y de acuerdo con las Cortes del Reino actualmente reunidas”.

En este nuevo texto, compuesto por 89 artículos, desapareció la soberanía nacional, que de nuevo pasó a ser compartida por el Rey y las Cortes, al igual que el poder legislativo. Los derechos fundamentales quedaban supeditados a su desarrollo en posteriores leyes, e incluso podían ser suspendidos, como de hecho ocurrió en muchas ocasiones. España volvía a ser un Estado confesional, aunque se permitía el culto privado de otras religiones. Al igual que en la Constitución de 1845, el Rey mantenía unas amplias competencias ejecutivas que, además, se vieron complementadas con “el mando supremo del Ejército y la Armada”.

Las Cortes conservaron su estructura bicameral, con un Senado compuesto por tres tipos de senadores: por derecho propio (nombrados por la Corona con carácter vitalicio), elegidos por las corporaciones del Estado, y elegidos por los mayores contribuyentes.

Respecto al Congreso, los diputados eran elegidos por cada 50.000 habitantes y su mandato era de cinco años.

Cánovas estaba convencido de que los mecanismos constitucionales sólo podrían funcionar mediante la formación de dos grandes partidos (el Conservador, liderado por él mismo, y el Liberal, dirigido por Práxedes Mateo Sagasta) y la alternancia de ambos en el poder. Así, con este ficticio sistema parlamentario, la Constitución de 1876 estuvo vigente durante 47 años y resistió a la muerte de Alfonso XII, la regencia de la Reina María Cristina y el reinado de Alfonso XIII. Al amparo de esta Constitución se aprobaron leyes como la de Reuniones Públicas, en 1880; la de Policía e Imprenta, en 1883; la de Asociaciones, en 1887; la del Jurado, en 1888; o la Electoral, en 1890 (por la que se restableció el sufragio universal para los hombres mayores de 25 años).

Otro pronunciamiento, el del general Miguel Primo de Rivera el 13 de septiembre 1923, acabaría con este período constitucional, iniciándose una dictadura militar. Dos meses más tarde, los presidentes de las dos últimas Cámaras solicitaron al Rey el cumplimiento de la Constitución. Sin embargo, el dictador Primo de Rivera hizo caso omiso a estas peticiones, alegando que: “el país no se impresiona ya con películas de esencias liberales y democráticas; quiere orden, trabajo y economía, y mientras tenga esperanza de que el actual gobierno le proporcione estos bienes, le asiste con su confianza y se separa de los políticos que de ellos le privaban”.

En 1927, sin embargo, Primo de Rivera anunció la creación de una Asamblea Nacional “que no ha de ser Parlamento, no legislará, no compartirá soberanía”, que sería la encargada de elaborar una nueva Constitución. Este proyecto, que no llegó a ser aprobado, constaba de 104 artículos englobados en once títulos. Destacaban una mayor limitación de poderes del Rey, la creación del Consejo del Reino y la organización unicameral de las Cortes. Este texto no contó con el apoyo real, puesto que Alfonso XIII era contrario a la derogación de la Constitución de 1876 y su sustitución por una Carta Otorgada. La profunda crisis económica y el creciente descontento popular fueron minando el poder de la dictadura hasta que, finalmente, en enero de 1930, Primo de Rivera se vio obligado a dimitir.

Su sucesor, el general Berenguer, intentaría, sin éxito, un restablecimiento de la Constitución de 1876. Alfonso XIII encargó a los conservadores Romanones y De la Cierva la formación de un nuevo gobierno; estos, en su intento de iniciar un retorno al sistema de la Restauración, convocaron unas elecciones municipales, sin sospechar que serían las que proclamarían la Segunda República.

Título: 1876. La Restauración De La Monarquía (PDF)
Autores: Anónimo
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 105 KB
Formato: PDF

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Anónimo - 1876. La Restauración De La Monarquía (PDF) Introduccion del Libro Anónimo - 1876. La Restauración De La Monarquía (PDF) El 31 de diciembre de 1875, Antonio Cánovas del Castillo firmó un decreto por el que se convocaban elecciones para el 20 de enero de 1876. Estas nuevas Cortes, con una amplia mayoría canovista, fueron las que, el 30 de junio de 1876, aprobaron la nueva Constitución, que sería sancionada por Alfonso XII "en unión y de acuerdo con las Cortes del Reino actualmente reunidas”. En…

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