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Anne Perry – Medianoche en Marble Arch (PDF-EPUB)

Anne Perry – Medianoche en Marble Arch (PDF-EPUB)

Anne Perry - Medianoche en Marble Arch (PDF-EPUB)

Anne Perry – Medianoche en Marble Arch (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Anne Perry – Medianoche en Marble Arch (PDF-EPUB)

Pitt se detuvo en lo alto de la escalinata y contempló el fastuoso salón de baile de la Embajada española, ubicada en el corazón de Londres. La luz de los candelabros centelleaba en collares, pulseras y pendientes. Entre el formal blanco y negro de los hombres, los trajes de las mujeres florecían en todos los colores del incipiente verano: delicados tonos pastel para las jóvenes, dorados y rosas encendidos para las que estaban en el apogeo de su belleza, y granates, morados y lavandas para las de edad más avanzada.

A su lado, apoyando ligeramente la mano en su brazo, Charlotte no tenía diamantes que lucir, pero a Pitt le constaba que hacía mucho tiempo que había dejado de importarle. Corría 1896 y ella tenía cuarenta años. La lozanía de la juventud quedaba atrás, pero la plenitud de la madurez la favorecía aún más. La dicha que resplandecía en su rostro resultaba más encantadora que un cutis perfecto o unos rasgos que pareciesen esculpidos, cosas que eran meros regalos del azar.

Charlotte le apretó un momento el brazo cuando comenzaron a bajar los peldaños.

Luego se mezclaron con el gentío, sonriendo, saludando a este y a aquel, procurando recordar nombres. Hacía poco que habían ascendido a Pitt a director de la Britain’s Special Branch, una responsabilidad que pesaba mucho más que cualquiera que hubiese asumido hasta entonces. No tenía un superior a quien confiarse o a quien endosarle una decisión difícil.

Ahora hablaba con ministros, embajadores, personajes mucho más influyentes de lo que sugerían sus risas despreocupadas en aquel salón. Pitt había nacido en el seno de una familia muy modesta y seguía sin sentirse a gusto en aquel tipo de reuniones.

Como policía que era, había entrado por la puerta de la cocina como cualquier otro sirviente, pero ahora era bien recibido en sociedad debido al poder que le otorgaba su puesto y porque tenía conocimiento de un sinfín de secretos sobre casi todos los presentes en la estancia.

A su lado, Charlotte se desenvolvía con soltura, y Pitt observó complacido su elegancia. Ella era hija de la buena sociedad y conocía sus debilidades y flaquezas, pero era dada a una franqueza que desentonaba con las convenciones, a la que no ponía freno salvo si era absolutamente necesario, como en aquella ocasión.

Charlotte murmuró un comentario cortés a la mujer que tenía a su lado, tratando de parecer interesada en su respuesta. Luego permitió que le presentaran a Isaura Castelbranco, la esposa del embajador portugués en Gran Bretaña.

—Es un placer conocerla, señora Pitt —respondió Isaura con cordialidad. Era una mujer más baja que Charlotte, apenas de estatura mediana, pero la dignidad de su porte la distinguía de lo común. Sus rasgos eran delicados, casi vulnerables, y sus ojos, tan oscuros que parecían negros contra su pálida piel.

—Confío en que nuestro clima veraniego le resulte agradable —comentó Charlotte, por decir algo. A nadie le interesaba el tema de las conversaciones; lo queimportaba era el tono de voz, la sonrisa en la mirada, el hecho de hablar.

—Es muy placentero no pasar demasiado calor —contestó Isaura de inmediato—.

Aguardo con ganas la regata. Se celebrará en Henley, ¿verdad?

—En efecto —corroboró Charlotte—. Debo admitir que hace años que no asisto, pero me encantaría volver a hacerlo.

Pitt sabía que aquello no era del todo verdad. Encontraba un poco tediosas la cháchara y la pretenciosidad de los fastuosos actos de la alta sociedad, pero reparó en que a Charlotte le caía bien aquella mujer de actitud sosegada. Conversaron unos minutos más hasta que las convenciones exigieron que dedicaran su atención a los demás invitados, que daban vueltas bajo las lámparas o se dejaban llevar hacia lasdiversas salas anejas que se abrían a izquierda y derecha, o que bajaban al gran salón principal.

Se despidieron con una sonrisa cuando Pitt entabló conversación con un subsecretario del Foreign Office. Charlotte se las ingenió para captar la atención de su tía abuela, lady Vespasia Cumming-Gould. En realidad era tía abuela de su hermana Emily por razón de matrimonio, pero con los años esa distinción había dejado de ser recordada, y mucho menos tenida en cuenta.

—Parece que te estás divirtiendo —dijo Vespasia en voz baja, con una chispa de humor en sus hermosos ojos grises. En la flor de la vida había tenido fama de ser la mujer más bella de Europa y, sin lugar a dudas, la más ingeniosa. Lo que quizá no todo el mundo sabía era que además había luchado en las barricadas de Roma, durante la turbulenta revolución que barrió Europa en el 48.

Título: Medianoche en Marble Arch (PDF-EPUB)
Autores: Anne Perry
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.8 MB
Formato: PDF-EPUB

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Anne Perry - Medianoche en Marble Arch (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Anne Perry - Medianoche en Marble Arch (PDF-EPUB) Pitt se detuvo en lo alto de la escalinata y contempló el fastuoso salón de baile de la Embajada española, ubicada en el corazón de Londres. La luz de los candelabros centelleaba en collares, pulseras y pendientes. Entre el formal blanco y negro de los hombres, los trajes de las mujeres florecían en todos los colores del incipiente verano: delicados tonos pastel para las jóvenes, dorados y rosas encendidos…

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