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Andrea Camilleri – La Paciencia De La Araña (PDF-EPUB-MOBI-FB2)

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Introduccion del Libro Andrea Camilleri – La Paciencia De La Araña (PDF-EPUB-MOBI-FB2)

En esta octava entrega de la serie, Salvo Montalbano se encuentra postrado en cama, convaleciente de las heridas recibidas en su último caso. El comisario se siente confuso, el peso de los años lo abruma y una melancolía desgarradora lo lleva a cuestionarse cuál es el sentido último de la justicia y la «ley», a la cual él ha dedicado toda su carrera. En tal estado se encuentra Montalbano cuando se le informa del secuestro de la joven Susanna Mistretta, y si bien las pesquisas son asunto del comisario Minutolo, algo le hace saltar de la cama. Quizá sea la necesidad de probarse a sí mismo que aún conserva toda su capacidad de reacción, o tal vez las insólitas circunstancias del secuestro, dado que la familia de la joven había perdido toda su fortuna años atrás de forma repentina y misteriosa. Al final, ambos motivos resultan cruciales, pues ese nuevo distanciamiento, ese escepticismo, es lo que llevará al comisario a considerar aspectos de la investigación que cualquier otro pasaría por alto. En ese contexto tan nuevo como difícil de asimilar, la resolución del caso pondrá a prueba sus verdaderos valores, sus miedos y sus creencias. La paciencia de la araña es una insólita novela negra sin derramamiento de sangre y sin castigo para los culpables. La trágica destrucción de una vida, condenada a consumirse lentamente en el terrible dolor del desengaño y la traición, inspirará una venganza sutilmente perpetrada, como una gran telaraña de la cual resulta imposible escapar. Y a pesar de que la tristeza parece no querer abandonar a Montalbano, el breve y violento aguacero que cierra esta historia quizá sea un símbolo de esperanza de nuevos tiempos, más claros y luminosos.

Prólogo

Se despertó de golpe bañado en sudor y respirando afanosamente.

Durante unos segundos no supo dónde estaba, hasta que la respiración ligera y regular de Livia, que dormía a su lado, lo devolvió al mundo conocido y tranquilizador. Se encontraba en su habitación de Marinella. Lo había arrancado del sueño un pinchazo gélido como el filo de una navaja en la herida del hombro izquierdo. No tuvo necesidad de consultar el reloj de la mesilla de noche para saber que eran las tres y media de la madrugada, más concretamente las tres horas, veintisiete minutos y cuarenta segundos. Le sucedía lo mismo desde hacía veinte días, los transcurridos desde aquella mala noche en que Jamil Zarzis, traficante de niños extracomunitarios, lo había herido de un disparo y él había reaccionado matándolo; veinte días, pero el tiempo parecía haberse detenido en aquel preciso momento. «Clac», había hecho un engranaje de la parte de su cabeza donde se medía el paso de las horas y los días, «clac», y desde entonces, si dormía se despertaba, y si por el contrario estaba despierto, percibía una especie de misteriosa e inapreciable parálisis de las cosas que lo rodeaban. Sabía que en el transcurso de aquel fulminante duelo ni siquiera le había pasado por la imaginación la idea de mirar qué hora era, y, sin embargo, eso lo recordaba muy bien, disparada por Jamil Zarzis le penetraba en el cuerpo, una impersonal voz interior, una voz de mujer un tanto metálica, como las que se oyen en las estaciones y los supermercados, había dicho: «Son las tres horas, veintisiete minutos y cuarenta segundos.»

– ¿Estaba usted con el comisario Montalbano?

– Sí, doctor.

– ¿Se llama usted… ?

– Fazio, doctor.

– ¿Cuándo lo han herido?

– Pues mire, el enfrentamiento ha tenido lugar sobre las tres y media.

Por consiguiente, hace algo más de media hora. Doctor…

– ¿Es grave?

Montalbano estaba tumbado, inmóvil y con los ojos cerrados, y por eso ellos pensaban que había perdido el conocimiento y podían hablar con entera libertad. Pero ello oía y comprendía todo; estaba sorprendido y lúcido al mismo tiempo, sólo que no le apetecía abrirla boca y responder a las preguntas del médico. Por lo visto, las inyecciones que le habían administrado para calmarle el dolor le habían hecho efecto en todas las partes del cuerpo.

– ¡No diga bobadas! Sólo hay que extraerle la bala que ha quedado alojada en el interior.

– ¡Oh, Virgen santísima!

– ¡No hay por qué alterarse! ¡Es una tontería! Con unos cuantos ejercicios de rehabilitación, recuperará al cien por cien la movilidad del brazo. Disculpe, pero ¿por qué está tan preocupado ?

– Verá, doctor, hace unos días el comisario fue solo a realizar una inspección…

También ahora, como entonces, mantiene los ojos cerrados. Pero ya no oye las palabras amortiguadas por el fuerte rumor del oleaje. Debe de hacer viento, pues la persiana se estremece bajo los aleros y emite una especie de quejido. Menos mal que aún está convaleciente y puede quedarse todo el tiempo que quiera bajo las mantas. Ese pensamiento lo alivia y decide abrir los ojos un poco…

Título: La Paciencia De La Araña (PDF-EPUB-MOBI-FB2)
Autores: Andrea Camilleri
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.3 MB
Formato: PDF-EPUB-MOBI-FB2

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Andrea Camilleri - La Paciencia De La Araña (PDF-EPUB-MOBI-FB2) Introduccion del Libro Andrea Camilleri - La Paciencia De La Araña (PDF-EPUB-MOBI-FB2) En esta octava entrega de la serie, Salvo Montalbano se encuentra postrado en cama, convaleciente de las heridas recibidas en su último caso. El comisario se siente confuso, el peso de los años lo abruma y una melancolía desgarradora lo lleva a cuestionarse cuál es el sentido último de la justicia y la «ley», a la cual él ha dedicado toda su carrera. En tal estado…

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