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Allen Ginsberg – Cartas del yagé (PDF-EPUB)

Allen Ginsberg – Cartas del yagé (PDF-EPUB)

Allen Ginsberg - Cartas del yagé (PDF-EPUB)

Allen Ginsberg – Cartas del yagé (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Allen Ginsberg – Cartas del yagé (PDF-EPUB)

Querido Allen:

Me quedé aquí para hacerme sacar las almorranas. Calculé que no convenía ir a meterse entre los indios con almorranas.

Bill Gains estuvo aquí y ha agotado la tintura paregórica en toda la República de Panamá, desde Las Palmas hasta David. Antes de Gains, Panamá era una ciudad paregórica. En cualquier farmacia se podían comprar cuatro onzas. Ahora los boticarios no quieren saber nada y la Cámara de Diputados estuvo a punto de dictar una Ley Gains especial, pero él tiró la esponja y regresó a México. Yo estaba dejando el opio y Gains no hacía sino fastidiar con aquello de para qué engañarme, opiómano una vez, opiómano siempre. Que si dejaba el opio me convertiría en un borracho miserable o me volvería loco tomando cocaína.

Una noche me emborraché y compré paregórico y él no hacía sino repetir y repetir: «Yo sabía que volverías al paregórico. Lo sabía. Serás un opiómano toda la vida» y me miraba con una sonrisita de gato. Para él, el opio es una causa.

Fui al hospital enfermo por el opio y pasé cuatro días allí. No me daban sino tres inyecciones de morfina y no podía dormir a causa del dolor, el calor y la falta de opio, y además de eso en el mismo cuarto estaba conmigo un caso de hernia, un panameño, y los amigos venían y se quedaban todo el día y la mitad de la noche — uno de ellos se quedó realmente hasta medianoche.

Recuerdo haber pasado en el corredor al lado de unas norteamericanas con aire de esposas de oficiales. Una decía: «No sé por qué, pero me es imposible comer cosas dulces». «Tiene diabetes, señora», dije. Se volvieron rápidamente y me miraron indignadas.

Después que me dieron de alta en el hospital, pasé por la Embajada. Frente a ella hay un terreno baldío con árboles y maleza donde los muchachos se desvisten para nadar en las aguas sucias de la residencia acuática de una pequeña y venenosa serpiente marina. Olor a excrementos, agua de mar y lujuria de jóvenes machos. No había carta alguna. Hice otro alto en el camino para comprar dos onzas de paregórico.

El mismo Panamá de siempre. Putas, putos y rufianes.

«¿Quiere linda chica?»

«¿Baile de señora desnuda?»

«¿Quiere ver como monto a mi hermana?»

No es de extrañar que los alimentos sean tan caros. Nadie quiere quedarse en el campo. Todos quieren venir a la gran ciudad y ser rufianes.

Yo tenía el artículo de una revista que hablaba de una taberna, en las afueras de la ciudad de Panamá, llamada «Blue Goose». «Es éste un local donde todo puede ocurrir. Los vendedores de drogas están al acecho en el baño de hombres con una hipodérmica cargada y lista para clavarla. Hay veces que surgen de alguno de los retretes y se la clavan a uno en el brazo sin esperar a que diga algo. Los homosexuales están en su gloria.»

El «Blue Goose» tiene el aspecto de una de esas tabernas de los caminos en la época de la prohibición. Un edificio bajo y largo, venido a menos y cubierto de enredaderas. Se oía croar las ranas en el bosque y en los pantanos que lo rodeaban.

Afuera había unos pocos coches y adentro una débil luz azulada. Me acordé de una taberna en las afueras, durante la época de la prohibición, en mi adolescencia, y del sabor del gin en un verano del Medio Oriente. (¡Oh, Dios mío! Y la luna de agosto en un cielo violeta y la pija de Billy Bradshinkel. ¿Cómo puede uno ensuciarse tanto?)

Inmediatamente, dos putas viejas se sentaron a mi mesa sin ser invitadas y pidieron bebidas. La vuelta costaba seis dólares con noventa. La única cosa que acechaba en el baño de hombres era el encargado de los lavatorios, insolente y pedigüeño. Debo añadir que en Panamá, lejos de correr la gran juerga, nunca he conseguido un muchacho. Siempre me pregunto cómo será un chico panameño.

Probablemente un castrado. Al decir que todo puede ocurrir, se refieren al local y no a los clientes…

Título: Cartas del yagé (PDF-EPUB)
Autores: Allen Ginsberg
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.1 MB
Formato: PDF-EPUB

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Allen Ginsberg - Cartas del yagé (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Allen Ginsberg - Cartas del yagé (PDF-EPUB) Querido Allen: Me quedé aquí para hacerme sacar las almorranas. Calculé que no convenía ir a meterse entre los indios con almorranas. Bill Gains estuvo aquí y ha agotado la tintura paregórica en toda la República de Panamá, desde Las Palmas hasta David. Antes de Gains, Panamá era una ciudad paregórica. En cualquier farmacia se podían comprar cuatro onzas. Ahora los boticarios no quieren saber nada y la Cámara de Diputados estuvo…

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