Libros y Solucionarios Más Descargados
Inicio » Literatura » Literatura 4 » Alfonso Mateo-Sagasta – El Gabinete De Las Maravillas (PDF-EPUB)

Alfonso Mateo-Sagasta – El Gabinete De Las Maravillas (PDF-EPUB)

Alfonso Mateo-Sagasta – El Gabinete De Las Maravillas (PDF-EPUB)

Alfonso Mateo-Sagasta - El Gabinete De Las Maravillas (PDF-EPUB)

Alfonso Mateo-Sagasta – El Gabinete De Las Maravillas (PDF-EPUB)

Introduccion del Libro Alfonso Mateo-Sagasta – El Gabinete De Las Maravillas (PDF-EPUB)

—Sangre, sangre por todas partes, señora, el traje teñido de rojo y la cabeza apenas sujeta al tronco por un pingajo de piel —dijo el muchacho con el torso aún inclinado y la vista clavada en el suelo.

Tal vez no fueran ésas exactamente las palabras, pero algo parecido soltó el morillero enviado por el marqués de Hornacho para disculparse por no acudir a la cita con mi señora Micaela, la condesa de Cameros. Se diría que los mensajeros guardan su punta de poetas y que tienen aprendido el modo en que una noticia solivianta más al que la escucha. En este caso, y no es por quitar mérito al muchacho, el cariz del mensaje se lo ponía especialmente fácil, y aunque podía haber sido algo menos colorista, reconozco que era complicado no caer en el exceso.

—Pero ¿qué dices, desgraciado? —exclamó la condesa poniéndose en pie de un salto—. ¿Qué le ha pasado a mi tío? ¡Explícate!

El lacayo la miró al rostro y de inmediato volvió a fijar la vista amedrentado en el ruedo de su falda.

Doña Micaela estaba magnífica vestida al uso de la Corte con una saya entera de seda de color leonado, bordada con hilos de plata y oro. Había decidido vestir sus mejores galas en honor a su tío, incluso llevaba el pecho aplastado por un muro de tablas, como manda la moda entre las jóvenes. De hecho, tal y como reaccionó, yo diría que se puso en pie tanto por la impresión de la noticia como para permitir que entrara aire en sus pulmones.

—¿Al marqués? —preguntó confuso el mensajero—. Nada…

—Entonces, ¿de quién hablas? —inquirió violentamente mi ama. Su fino cuello pareció estirarse sobre la gorguera de amplios abanillos rematados con randas. Las perlitas que colgaban del disco de plata que servía de base comenzaron a agitarse al ritmo de los latidos de su corazón.

De pronto, se había generado una tensión en la sala que el mensajero no acababa de entender. El muchacho empezó a darme pena. Seguramente habría ido todo el camino ensayando su frase grandilocuente y no cayó en las imprecisiones. A la condesa, nerviosa, le blanqueaban los nudillos mientras aplicaba la mirada como una lanceta sobre el cerebro de su víctima. Era tal el fuego que desprendían sus ojos que llegué a sentir una punzada de celos.

—Venga mamarracho, desata la lengua de una vez —dije en tono apremiante para hacerme notar.

—De Gonzalo Escondrillo, su archivero —respondió el joven cada vez más tembloroso.

—¿Gonzalo? —exclamó la condesa incrédula—. ¿Han matado a Gonzalo? ¡No es posible!

—El señor lo ha encontrado muerto esta mañana en el gabinete. Asesinado — aclaró el mensajero recobrando un poco el aplomo.

Doña Micaela se reajustó las ceñidas manguillas que sobresalían de las enormes mangas en punta de la saya y comenzó a pasear por la sala.

Reconozco que ver andar a una mujer con chapines me resulta arrobador. La habilidad de desplazarse sin levantar los pies del suelo, unida al ondulante bamboleo de la falda sobre la armadura de varas de mimbre del verdugado, me produce una indescriptible sensación de ingravidez. Lástima que la habitación no ofreciera suficiente espacio para que doña Micaela deambulara con mayor libertad…

Título: El Gabinete De Las Maravillas (PDF-EPUB)
Autores: Alfonso Mateo-Sagasta
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 1.3 MB
Formato: PDF-EPUB

LINKS DE DESCARGA:
Comparte Nuestros Libros!
Facebook
Twitter
Google +
Youtube
Correo
Alfonso Mateo-Sagasta - El Gabinete De Las Maravillas (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Alfonso Mateo-Sagasta - El Gabinete De Las Maravillas (PDF-EPUB) —Sangre, sangre por todas partes, señora, el traje teñido de rojo y la cabeza apenas sujeta al tronco por un pingajo de piel —dijo el muchacho con el torso aún inclinado y la vista clavada en el suelo. Tal vez no fueran ésas exactamente las palabras, pero algo parecido soltó el morillero enviado por el marqués de Hornacho para disculparse por no acudir a la cita…

Review Overview

0%

User Rating: Be the first one !
0

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada.