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Alex Gino – George (PDF-EPUB)

Alex Gino – George (PDF-EPUB)

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Introduccion del Libro Alex Gino – George (PDF-EPUB)

George sacó una llave plateada del bolsillo más pequeño de una gran mochila roja. Su madre la había cosido al bolsillo para que no la perdiera, pero, con la mochila en el suelo, la cinta no llegaba a la cerradura, así que George tenía que mantenerse en equilibrio con una pierna y apoyar la mochila en la rodilla de la otra. Movió la llave hasta que encajó en la cerradura.

Entró a trompicones y gritó: «¡¿Hola?!». Todas las luces estaban apagadas. Aun así, George quiso asegurarse de que no había nadie en casa. La puerta de la habitación de su madre estaba abierta, y la cama estaba hecha. En la habitación de Scott tampoco había nadie. Segura de que estaba sola, George entró en la tercera habitación, abrió la puerta del armario y observó el montón de peluches y juguetes de todo tipo. Nadie los había tocado.

Su madre se quejaba de que George llevaba años sin jugar con aquellos juguetes y decía que debían donarlos a familias necesitadas. Pero George sabía que los necesitaba allí, vigilando su colección más querida y secreta. Metió la mano por debajo de los ositos y los conejos de peluche y sintió una bolsa de tela vaquera. Con ella en la mano, corrió al cuarto de baño, cerró la puerta y echó el pestillo. Sujetó la bolsa con ambas manos contra su pecho y se sentó en el suelo.

Mientras dejaba la bolsa vaquera a un lado, las suaves y escurridizas páginas de una docena de revistas resbalaron por las baldosas del suelo del cuarto de baño. Las portadas prometían CÓMO TENER UNA PIEL PERFECTA, DOCE CORTES DE PELO VERANIEGOS, CÓMO DECIRLE A UN CHICO QUE TE GUSTA y MODELOS DIVERTIDOS PARA EL INVIERNO.

George solo era unos años más joven que las chicas que le sonreían desde las páginas de las revistas. Imaginaba que eran sus amigas.

Cogió una revista del mes de abril que había hojeado mil veces. El crujido de las páginas avivaba el tenue olor del papel.

Se detuvo en una foto de cuatro chicas en la playa. En bañador, una al lado de la otra, cada una con una pose. A la derecha de la página, el texto recomendaba diversos estilos de bañador en función del tipo de cuerpo. A George los cuerpos le parecían iguales. Todos eran cuerpos de chica.

En la página siguiente, dos chicas sentadas en una manta, riéndose, cogidas por los hombros. Una llevaba un biquini de rayas, y la otra, un bañador de lunares con aberturas en las caderas.

Si George estuviera allí, se mezclaría con ellas, se reiría y uniría sus brazos a los de ellas. Llevaría un biquini rosa fucsia y tendría una melena que a sus nuevas amigas les encantaría trenzar. Le preguntarían cómo se llama, y ella les diría: «Me llamo Melissa». Melissa era el nombre con el que se llamaba a sí misma delante del espejo cuando nadie la veía y podía cepillar su pelo castaño rojizo hacia delante, como si llevara flequillo.

George dejó atrás llamativos anuncios de bolsos, de pintaúñas, de los últimos modelos de móvil e incluso de tampones. Se saltó un artículo sobre cómo hacer pulseras y otro con consejos para hablar con los chicos.

Había empezado a coleccionar revistas por casualidad. Dos veranos antes había visto un número atrasado de Girls’ Life en el contenedor de papel de la biblioteca. La palabra «girl» le llamó la atención de inmediato, así que se metió la revista dentro de la chaqueta para echarle un vistazo después. No tardó en llegar otra revista de chicas, en esa ocasión rescatada de un cubo de basura, delante de su casa. El fin de semana siguiente encontró la bolsa vaquera en un mercadillo por veinticinco centavos. Tenía la medida perfecta para revistas y se cerraba con una cremallera. Fue como si el universo hubiera querido que pudiera guardar a salvo su colección.

George se detuvo en un artículo de dos páginas que decía MODELA TU ROSTRO CON MAQUILLAJE. Aunque nunca se había maquillado, leyó atentamente la gama de colores de la parte izquierda de la página. El corazón le latía con fuerza en el pecho. Se preguntó cómo se sentiría con los labios pintados. A George le encantaba ponerse crema de cacao. La utilizaba todo el invierno, tanto si tenía los labios cortados como si no, y cada primavera escondía el tubo para que no lo viera su madre y lo utilizaba hasta que se acababa.

George oyó un ruido fuera y pegó un brinco.

Miró por la ventana hacia la puerta de la calle, que estaba justo debajo. No vio a nadie, pero la bici de Scott estaba en la entrada, con la rueda de atrás todavía girando.

¡La bici de Scott! Eso quería decir que había llegado Scott. Scott era el hermano mayor de George, y había empezado el instituto. Sintió un escalofrío. No tardó en oír fuertes pasos subiendo la escalera hasta el primer piso. La puerta del cuarto de baño se sacudió. Fue como si Scott sacudiera la caja torácica de George, con el corazón dentro.

¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!

—¿Estás ahí, George?

—S-sí.

Las brillantes revistas estaban esparcidas por el suelo. Las amontonó y las metió en la bolsa vaquera. El corazón le golpeaba el pecho casi con la misma fuerza que el pie de Scott contra la puerta…

Título: George (PDF-EPUB)
Autores: Alex Gino
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 760 KB
Formato: PDF-EPUB

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Alex Gino - George (PDF-EPUB) Introduccion del Libro Alex Gino - George (PDF-EPUB) George sacó una llave plateada del bolsillo más pequeño de una gran mochila roja. Su madre la había cosido al bolsillo para que no la perdiera, pero, con la mochila en el suelo, la cinta no llegaba a la cerradura, así que George tenía que mantenerse en equilibrio con una pierna y apoyar la mochila en la rodilla de la otra. Movió la llave hasta que encajó en la cerradura. Entró a trompicones y gritó: «¡¿Hola?!». Todas las…

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