Libros y Solucionarios Más Descargados
Inicio » Literatura » Albert Einstein y Leopold Infeld – La Física aventura del pensamiento (PDF) Gratis

Albert Einstein y Leopold Infeld – La Física aventura del pensamiento (PDF) Gratis

Albert Einstein y Leopold Infeld – La Física aventura del pensamiento (PDF) Gratis

Albert Einstein y Leopold Infeld – La Física aventura del pensamiento (PDF) Gratis

Albert Einstein y Leopold Infeld – La Física aventura del pensamiento (PDF) Gratis

Introduccion del Libro Albert Einstein y Leopold Infeld – La Física aventura del pensamiento (PDF) Gratis

Antes de empezar la lectura, espera usted, con derecho, que se le conteste a preguntas muy sencillas: ¿con qué propósito ha sido escrito este libro?; ¿quién es el lector imaginario para el cual se escribió? Es difícil empezar contestando a estas preguntas de modo claro y convincente. Eso sería mucho más fácil, aunque superfluo, al final del libro. Nos resulta más sencillo decir lo que este libro no pretende ser. No hemos escrito un texto de física. Aquí no se encontrará un curso elemental de hechos y teorías físicas. Nuestra intención fue, más bien, describir a grandes rasgos, las tentativas de la mente humana para encontrar una conexión entre el mundo de las ideas y el mundo de los fenómenos. Hemos tratado de mostrar las fuerzas activas que obligan a la ciencia a inventar ideas correspondientes a la realidad de nuestro mundo. Pero la explicación ha tenido que ser sencilla. Del laberinto de hechos y conceptos hemos tenido que elegir algún camino real que nos pareció más característico y significativo. Ha habido que omitir hechos y teorías que no se han alcanzado por este camino. Nos vimos forzados por nuestro objetivo general a efectuar una selección cuidadosa de hechos e ideas. La importancia de un problema no debe juzgarse según el número de páginas que se le dedican. Ciertas líneas esenciales del pensamiento no se han introducido, no porque nos parecieran faltas de importancia, sino porque no están en o cerca del camino que hemos elegido.

Mientras escribíamos este libro hemos tenido largas discusiones sobre las características de nuestro lector ideal y nos hemos preocupado bastante de él. Lo imaginábamos falto de todo conocimiento concreto de física y matemáticas, pero lleno de un gran número de virtudes. Lo encontrábamos interesado en las ideas físicas y filosóficas y nos veíamos forzados a admirar la paciencia con que lucharía para entender los pasajes de menor interés y de mayor dificultad. Se daría cuenta de que para comprender cualquier página tendría que haber leído cuidadosamente todas las anteriores. Sabría que un libro científico, aunque popular, no debe leerse como una novela.

El libro es una simple charla entre usted y nosotros. Puede usted encontrarla interesante o aburrida, torpe o apasionante; pero nuestro objeto se habrá cumplido si estas páginas le dan una idea de la eterna lucha de la inventiva humana en su afán de alcanzar una comprensión más completa de las leyes que rigen los fenómenos físicos.

Imaginemos una novela perfecta de aventuras misteriosas. Tal relato presenta todos los datos y pistas esenciales y nos impulsa a descifrar el misterio por nuestra cuenta. Siguiendo la trama cuidadosamente, podremos aclararlo nosotros mismos un momento antes de que el autor nos dé la solución al final de la obra. Esta solución, contrariamente a los finales de las novelas baratas, nos resulta perfectamente lógica; más aun, aparece en el preciso momento en que es esperada

¿Podemos comparar al lector de semejante libro con los hombres de ciencia, quienes generación tras generación continúan buscando soluciones a los misterios del gran libro de la naturaleza? Sólo en parte y superficialmente. En realidad esta comparación no es válida y tendrá que abandonarse luego

El gran misterio permanece aún sin explicación. Ni siquiera podemos estar seguros de que tenga una solución final. La lectura nos ha hecho progresar mucho; nos ha enseñado los rudimentos del lenguaje de la naturaleza; nos ha capacitado para interpretar muchas claves y ha sido una fuente de gozo y satisfacción en el avance a menudo doloroso de la ciencia. No obstante el gran número de volúmenes leídos e interpretados, tenemos conciencia de estar lejos de haber alcanzado una solución completa, si en realidad existe.

En cada etapa tratamos de encontrar una interpretación que tenga coherencia con las claves ya resueltas. Se han aceptado teorías que explicaron muchos hechos, pero no se ha desarrollado hasta el presente una solución general compatible con todas las claves conocidas. Muy a menudo una teoría que parecía perfecta resultó, más adelante, inadecuada a la luz de nuevos e inexplicables hechos. Cuanto más leemos, tanto más apreciamos la perfecta realización del libro, aun cuando la completa solución parece alejarse a medida que avanzamos hacia ella.

En casi todas las novelas policiales, desde la aparición de Conan Doyle, existe un momento en el cual el investigador ha reunido todos los datos que cree necesarios para resolver al menos una fase de su problema. Estos datos parecen, a menudo, completamente extraños, incoherentes y sin relación alguna entre sí. Pero el gran detective se da cuenta, sin embargo, de que no necesita por el momento acumular más datos y de que llegará a su correlación con pensar, y sólo pensar, sobre la investigación que le preocupa.

Por lo tanto, se pone a tocar su violín o se recuesta en un sillón para gozar de una buena pipa: y repentinamente, “¡por Júpiter!”, exclama: “¡ya está!”. Es decir, que ahora ve claramente la relación entre los distintos hechos, antes incoherentes, y los ve vinculados además a otros que no conocía pero que deben de haberse producido necesariamente; tan seguro está nuestro investigador de su teoría del caso, que, cuando lo desee, saldrá a reunir los datos previstos, los cuales aparecerán como él los previó.

El hombre de ciencia, leyendo el libro de la naturaleza, si se nos permite repetir esta trillada frase, debe encontrar la solución él mismo, porque no puede, como lo hacen ciertos lectores impacientes, saltar hacia el final del libro. En nuestro caso, el lector es al mismo tiempo el investigador, que trata de explicar, por lo menos en parte, los numerosos hechos conocidos. Para tener tan sólo una solución parcial, el hombre de ciencia debe reunir los desordenados datos disponibles y hacerlos comprensibles y coherentes por medio del pensamiento creador. Nos proponemos, en las páginas siguientes, describir a grandes rasgos la labor de los físicos que corresponde a la meditación pura del investigador. Nos ocuparemos, principalmente, del papel de los pensamientos e ideas en la búsqueda aventurada del conocimiento del mundo físico.

Título: La Física aventura del pensamiento (PDF) Gratis
Autores: Albert Einstein y Leopold Infeld
Tipo: Libro
Idioma: Español
Peso: 2.3 MB
Formato:PDF

LINKS DE DESCARGA:
Comparte Nuestros Libros!
Facebook
Twitter
Google +
Youtube
Correo
Albert Einstein y Leopold Infeld – La Física aventura del pensamiento (PDF) Gratis Introduccion del Libro Albert Einstein y Leopold Infeld – La Física aventura del pensamiento (PDF) Gratis Antes de empezar la lectura, espera usted, con derecho, que se le conteste a preguntas muy sencillas: ¿con qué propósito ha sido escrito este libro?; ¿quién es el lector imaginario para el cual se escribió? Es difícil empezar contestando a estas preguntas de modo claro y convincente. Eso sería mucho más fácil, aunque superfluo,…

Review Overview

0%

User Rating: Be the first one !
0

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada.